La semana pasada audité la web de una empresa de Bilbao. Facturan 2 millones al año. Su web parecía hecha en 2012 por el sobrino que "sabe de informática".
No es un caso aislado. Es la norma. La mayoría de webs de empresas están saboteando sus propias ventas sin que nadie se dé cuenta. He hecho la checklist de conversión que uso en mis auditorías. Comprueba cuántos de estos errores cometes.
Entro en tu web y no sé qué vendes
"Soluciones integrales para tu negocio". "Calidad y profesionalidad". "Comprometidos con la excelencia".
¿Qué cojones significa eso? Nada. No significa absolutamente nada.
Tengo 5 segundos para entender qué haces, para quién, y por qué debería importarme. Si me encuentro frases vacías, me voy. Y me voy al competidor que sí me lo explica.
El menú con 47 opciones
Inicio. Quiénes somos. Servicios. Productos. Portfolio. Blog. Noticias. Contacto. Trabaja con nosotros. Área de clientes. Descargas. FAQ. Legal. Cookies.
Para. Por favor, para.
Cada opción que añades es una oportunidad de que el visitante se pierda y no haga lo que tú quieres. ¿Qué quieres que haga? ¿Llamarte? ¿Rellenar un formulario? Pues guíale hacia eso. Una acción principal por página. El resto, sobra.
El formulario del FBI
Nombre. Apellidos. DNI. Empresa. Cargo. Email. Teléfono. Teléfono alternativo. Dirección. Código postal. ¿Cómo nos conociste? Acepto términos. Acepto comunicaciones. Confirmo que soy humano.
¿Todo eso para pedir un presupuesto?
Cada campo extra es un cliente que se va. Nombre, email, mensaje. Punto. Todo lo demás lo preguntas cuando ya tienes su atención.
3 segundos. Eso es lo que tienes.
Si tu web tarda más de 3 segundos en cargar, el 40% de la gente se va. Así, sin más. No esperan. Van al siguiente resultado de Google.
Y la mayoría de webs WordPress sin optimizar tardan 5-8 segundos. Haz las cuentas de cuántos clientes pierdes cada día.
El 60% te visita desde el móvil
Y tu web tiene botones minúsculos, texto que hay que ampliar con los dedos, y un menú que no funciona bien. Es como tener una tienda física donde el 60% de los clientes tienen que entrar agachados por una puerta diminuta.
Coge tu móvil ahora. Abre tu web. ¿Puedes hacer todo con el pulgar? Si no, estás perdiendo más de la mitad de tus potenciales clientes.
¿Por qué debería creerte?
Llegas a una web. Dice que son "líderes del sector" y que tienen "la mejor calidad". Sin un solo testimonio, sin un logo de cliente, sin un caso de éxito. ¿Les crees? No. Nadie les cree.
La gente compra a gente que otros recomiendan. Si no tienes testimonios visibles, no existes como opción seria.
El teléfono escondido en las Bahamas
Quiero contactarte. Busco tu teléfono. No está en la cabecera. Voy al footer. Está en letra de 8 píxeles en gris clarito sobre fondo gris oscurito. Casi invisible.
Si quieres que te llamen, pon el teléfono donde se vea. Arriba, grande, clicable. No es tan difícil.
"Últimas noticias" de 2019
Nada dice "empresa abandonada" como un blog con el último post de hace 4 años. O una sección de "próximos eventos" con la feria de 2018.
Es mejor no tener blog que tener un blog muerto. Elimina lo que no actualizas. En serio.
Vuelas a ciegas
¿Cuántas visitas recibes al mes? ¿De dónde vienen? ¿Cuántas rellenan el formulario? Si no puedes responder estas preguntas, estás gestionando tu web con los ojos cerrados.
Instala Google Analytics. Mide. Sin datos no puedes mejorar nada.
El síndrome de "ya está hecha"
La web se hizo hace 3 años y no se ha tocado. El diseño quedó anticuado, el contenido no refleja lo que haces ahora, las fotos son de cuando el equipo era otro.
Tu web es una herramienta viva, no un documento PDF que firmas y archivas. Revísala cada trimestre como mínimo.
¿Cuántos de estos errores cometes?
Si son 3 o más, tu web no solo no te ayuda: te está perjudicando activamente. La buena noticia es que todo tiene arreglo. Pero tienes que querer arreglarlo.