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Entendiendo la disciplina

Si alguien me preguntara cuál es para mí la capacidad más importante para tener éxito, sin lugar a dudas la disciplina sería mi primera candidata.

La base de la disciplina es muy simple, consiste en aplazar el beneficio inmediato tomando decisiones que son mejores para ti a largo plazo.

Suena simple, pero como buenos primates que somos, no resulta sencillo convencer a nuestro cerebro para que pase del beneficio más inmediato en favor de realizar una acción de mayor esfuerzo.

Hombre disciplinado mirando al horizonte

Qué es la disciplina

La disciplina es la habilidad de tomar decisiones que son lo mejor para ti a largo plazo.

Es un hecho que para conseguir grandes cosas hay que sufrir. Ese sufrimiento, por lo general, viene estrechamente relacionado con la disciplina de saber decir que no a esas pequeñas cosas que tenemos a mano. Con ello, podremos ponernos a trabajar duro en lo que de verdad es importante para cumplir tu objetivo.

Pero como todo en la vida, tiene una parte buena y otra mala.

Ventajas de la disciplina

Las ventajas principales de la disciplina están relacionadas on el futuro. Es decir, escoges trabajar en algo de lo cuál los beneficios no llegarán hasta pasado un tiempo. 

Claro ejemplo de ello es cuando empiezas a hacer deporte o cuidar tu alimentación. Normalmente, los resultados de cuidarse no llegan a corto plazo y requieren una constancia. Esto se vuelve especialmente difícil cuando te levantas una mañana muy cansado/a y tienes que salir a correr:

  • Por un lado, prefieres quedarte en la cama y posponer esa carrera para otro día ya que ahora mismo la opción más “fácil” consiste en satisfacer tu bienestar inmediato.
  • Sin embargo, si de verdad quieres lograr tu objetivo y desarrollar ese hábito, salir a correr es la mejor opción.

La disciplina en definitiva consiste en ser capaz de escoger la segunda opción la mayoría de las veces (si no todas).

Desventajas de la disciplina

Todo esto suena muy bien y es de sentido común, pero… si fuera tan fácil todo el mundo escogería siempre la segunda opción, y en vez de haber una obesidad generalizada seríamos atletas de élite.

La verdad es que nuestra naturaleza no entiende que prefiramos sufrir. Por ello, es una lucha constante contra nosotros mismos.

La disciplina, como norma general, implica directamente reducir o eliminar el bienestar en el presente: restricciones de tiempo, restricciones sociales, pérdida de espontaneidad…

¿Quién no prefiere salir por ahí con los amigos en vez de terminar ese plan de negocio que tantos quebraderos de cabeza le trae? 

Aplazo del beneficio

En resumidas cuentas, la disciplina exige aplazar el beneficio inmediato y en vez de vivir el momento, hacer cosas que de verdad te hagan llegar al punto que tú quieres.

El cerebro, tu enemigo

Nuestro cerebro cuenta con dos sistemas generales: el límbico y el cortex pre-frontal. 

Como explica Kahneman en su libro pensar rápido pensar despacio, en nuestro cerebro conviven dos “formas de pensar” que a pesar de que cada una tiene su función, para determinados casos conviene “pensar despacio”.

  • El sistema límbico es el más inmediato. Regula emociones como el placer y el miedo, y se retroalimenta constantemente del entorno. 
  • El sistema del cortex pre-frontal está más centrado en planear y pensar en las consecuencias.

Como habrás podido adivinar, la disciplina requiere un compromiso con esta segunda area.

Nuestros sistema límbico tratará constantemente de enviarnos mensajes que boicoteen nuestro intención de estresar nuestro cuerpo. Esto viene ligado a que durante toda nuestra evolución este sistema nos ha ayudado a sobrevivir gracias a evitar peligros y escoger las cosas beneficiosas.

Sin embargo, ya no vivimos en la selva. Por lo que estos pensamientos son altamente contraproducentes cuando queremos construir un hábito o realizar tareas que requieran de gran sacrificio y constancia.

Al ser una habilidad, la disciplina es algo que se puede mejorar. Pero ya te adelanto que neutralizar esos pensamientos no será fácil, así que veamos tres pequeñas formas de mejorarlo.

Cómo mejorar la disciplina

Da pequeños pasos

Lo más importante de todo es empezar. El mayor problema suele venir a la hora de iniciar la tarea. Por lo tanto, coge el hábito de empezar.

Si quieres leer de forma habitual, será complicado pasar de cero a leer un libro a la semana. Por ello, propónte leer una sola hoja al día.

Aunque parezca una tontería, empezarás a fortalecer el hecho de ponerte un rato todos los días y muy posiblemente leas más de una hoja 😉

Además, el hecho de comprometerte con algo está estrechamente relacionado a una mejor adherencia, ya que tenemos una “presión” añadida a realizarlo.

Visualiza

Uno de los mayores amigos del sistema límbico es la improvisación. Si decidimos las cosas sobre la marcha es muy probable que terminemos escogiendo la más fácil o la que tengamos más a mano.

Una forma muy simple de trabajar esto es visualizar los escenarios:

  • Si pasa esto, ¿qué haré?
  • ¿Qué reacción tendré ante este deseo?
  • Cuál es el impacto de esta decisión en mi vida para los próximos 10 minutos, 10 meses y 10 años.

Si tu problema está relacionado con la comida piensa en qué harás cuando te pongan ese alimento prohibido delante. ¿Esperarás 10 minutos antes de cogerlo? ¿Te beberás un baso de agua para saciarte?

Trata de adaptarlo a lo que mejor se adapte a tu forma de ser y vete haciendo cambios en función de los resultados.

El autocontrol

El músculo principal que mueve la disciplina es el autocontrol. Como todo músculo, sobreentrenarlo es igual de malo que no entrenarlo. Por ello, es importante no tratar de hacer todo a la vez, es mejor poner el foco en un hábito cada vez y una vez completado pasar al siguiente.

Mujer Haciendo Un Ejercicio De Relajacion

Usar recordatorios físicos que te recuerden tu objetivo (como post-its, pulseras…) puede ayudar a mantener el autocontrol.

Otra cuestión vital a la hora de trabajar este tipo de cosas es el descanso. Como cualquier músculo, no puede estar en tensión constante y es importante encontrar el equilibrio.

Varias sesiones duras pueden debilitar el auto control, y es importante ser consciente de este hecho y tomarnos descansos de calidad.

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